miércoles, 30 de septiembre de 2009

Un libro, un vaso, nada. José Manuel Caballero Bonald



Todas las noches dejo
mi soledad entre los libros, abro
la puerta a los oráculos,
quemo mi alma con el fuego
del salmista.
Qué contraria
voluntad de peligros me desvela,
quiebra la vigilante
sed de vivir de mi palabra.
Todas las noches junto inútilmente
los residuos del día, recupero
las horas muertas de la indefensión,
consisto en lo que he sido.
(Una mano olvidada entre las sábanas
rompe papeles, incinera
los escombros del sueño).

Oh posesión sin nadie, ¿para qué
tantas páginas vanas, tantos
himnos vacíos? Mira
a tu alrededor, ¿qué queda?
Solos
estamos: toda la ausencia cabe
entre la realidad y el sueño. Aquí
mi obstinación es mi alegría:
un libro, un vaso, nada.

2 comentarios:

  1. Muy bueno. Una precisión y delicadeza admirables.

    Saludos.

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  2. si es un poema grandioso como esos que todos quisieramos escribir pero que no todos tenemos la voz del GRAN caballero bonald, quizás entre las 5 mejores voces de la poesía española actual

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