viernes, 10 de julio de 2009

MI OPINION SOBRE LA CRISIS EN HONDURAS, YA QUE RESIDO ACA:

Un golpe a ritmo de Tom y Jerry
David Cruz

El día domingo 28 de junio me levanté y todo era distinto, encendí el televisor y había retrocedido el tiempo. Las pantallas eran a blanco y negro, los programas en los canales locales de la televisión hondureña me reflejaban el siglo XX. En un canal Tom y Jerry: Jerry siempre burlándose de Tom, al igual que los medios de comunicación hondureños se burlaban de más de 7 millones de personas que estaban completamente desinformados de la situación actual del país.
Este día America Latina regresó de un solo golpe al siglo pasado, ya que se había dado un golpe militar contra el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya Rosales, signo de que la democracia en nuestro continente no está tan sólida como muchos creían; como si el arbitro del partido pudiera sacar un fusil y olvidarse del silbato. Hay toda una gran tradición de regímenes surgidos del golpes militares en la región y ese día todos en Latinoamérica nos despertamos con una pesadilla de nuestra niñez, de un pasado que ya parecía olvidado. No era una pesadilla, era la realidad de un domingo cualquiera del siglo XXI.
Cambio de canal, y en otro, rememoran la triste derrota de Honduras vrs Yugoslavia en 1982, si saber que este día la peor derrota ha sido un autogol político, que los dejaba fuera de la democracia.
Los medios internacionales de cable habían sido bloqueados. Sólo me quedaba acceder al Internet: Sintonizo Tegucigalpa es laberinto donde el pasado se disfraza de soldado, de auto blindado y tanque viejo, que si bien está oxidado, su disparo puede ser tan efectivo como cuando era el vehículo último modelo en todas las repúblicas bananeras, que hasta hoy descansaban en “paz”.
Fui a lavarme la cara, para constatar que estaba despierto: efectivamente el presidente ha sido levantado a la fuerza, por un contingente de 200 soldados con máscaras para disimular su vergüenza, lo han metido en un avión militar y lo han llevado a mi país Costa Rica, donde con una pijama, como traje de gala ha sido dejado en el aeropuerto. Sí, estaba despierto, no es uno de esos cortometrajes de bajo presupuesto donde recordamos unos años que se llevó el viento, sino un fantasma que sale de su tumba y pretende volver a ser un cuerpo que yace muerto en lo más profundo una noche muy negra que ya creíamos olvidada.
Luego vienen una serie de argumentos que no tienen ni el más mínimo hilo conductor, las autoridades de facto aseguran que un juez dió la orden judicial a los militares para perpetrar el plan. Reviso la Constitución de Honduras y en ninguna parte dice que un presidente se puede sacar a tiros de su casa a las cinco de la mañana y ser llevado a otro país, ni que el ejército ahora es quien hace de policía en casos judiciales (si lo hubiera) y allanamientos en domicilios, esto sin olvidar la inmunidad que respalda al mandatario en causa. El orden democrático de Honduras se desangra ante los ojos del mundo, en transmisión en vivo, como un Reality Show pero sin actores, sino en el mundo real.
El presidente Zelaya no tenía noción de la bola de nieve que venía montaña abajo, que estaba dispuesta a todo, incluso a violar el orden democrático: todos los entes que conforman la democracia se habían revelado contra ella. Zelaya se había quedado sólo políticamente, sin el respaldo de su partido ni el partido opositor, sin el apoyo de Corte Suprema de Justicia, ni la Fiscalía, ni la Iglesia Católica o la Protestante y menos de los medios de comunicación.
La consulta popular que estaba organizada por el mismo (la misma que provocaría su derrocamiento ya que todos quienes estaban en su contra alegan que era inconstitucional), lo había dejado solo en el marco político y judicial. En dicha consulta se pretendía preguntarle a la ciudadanía, si en la elecciones de noviembre se instalaba una Cuarta Urna para hacer cambios a la Constitución Política , algo que el Consejo Electoral había negado, respaldado por los demás poderes.
Tantos intereses hay de ambas partes: ¿Quién apoya exteriormente a los golpistas? ¿Por qué el presidente Zelaya desafió a todos los poderes del estado? ¿Qué tan dividida está la opinión pública que es la que más importa? ¿ Los sindicatos seguirán tomando parte activa en su apoyo al presidente derrocado?
No creo que las afinidades ideológicas del presidente Zelaya sean suficiente para justificar un golpe de estado. El señor Micheletti y compañía no tienen justificación alguna, si tan seguros estaban de las faltas y “atropellos” que aseguraban cometía Zelaya a la democracia, debieron seguir el debido proceso y no adelantarse ellos y atropellar la democracia.
Queda en manos de la comunidad internacional si realmente se harán valer los convenios internacionales como la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA). El presidente de Costa Rica ha empezado como mediador para intentar solventar la crisis y vuelva la democracia a este país que tanto sufrió en el pasado. La época de golpes militares tiene que quedar atrás y quienes los perpetren deben pagar por ello o irse a vivir al siglo pasado, porque al final de todo esto la casa pierde: Honduras.