martes, 4 de agosto de 2009

Novela: 13,99 euros Los pobres venden cocaína para comprar tenis Nike, los ricos ven tenis Nike para comprar cocaina



Estoy leyendo un libro muy divertido: una gran crítica a la sociedad de consumo en la que vivimos. El libro en cuestión se lama 13,99 euros de Frédéric Beigbeder, quizá la gran afinidad que tengo es que yo me dedico a este oficio tan cercano a la prostitución o tan fascinante como el oficio de ser cura( uno complace y el otro te convence que tenés que librarte de los pecados)

El escritor francés Frédéric Beigbeder lanza un duro alegato contra el mundo de la publicidad, al que perteneció hace unos años, en su tercera y última novela, 13,99 euros, publicada por Anagrama en español, con traducciones de los escritores Sergi Pamies.
La novela, con más de 400.000 ejemplares vendidos, se ha convertido en un bestseller en Francia.


Beigbeder explicó una entrevista en Barcelona que «la novela es una crítica satírica de nuestra forma de vida, de nuestra época a partir de la historia de un redactor publicitario, que es al mismo tiempo un ganador y un perdedor, pues aunque simboliza la cúspide del éxito social y financiero, también es un desesperado y un impotente», informa la ELPAIS- de donde tomé esa entrevista-. 13,99 euros es también, añadió Beigbeder, «un libro comprometido con la imposibilidad de comprometerse hoy día».

A su juicio, «la novela es uno de los pocos medios que nos quedan para criticar a la sociedad, al estilo de lo que en su tiempo hicieron Zola o Balzac, porque la prensa, financiada en parte por la publicidad, es incapaz de hablar mal de las grandes marcas».En todo momento provocador, Beigbeder se declaró «el Quijote del 2000», no en vano, recordó, «me han dicho que soy un paranoico que lucho contra enemigos que en realidad no existen» y que como el protagonista de Cervantes «confundo a los publicistas con fascistas peligrosos».

El autor comenzó su carrera publicitaria a los 24 años «sabiendo donde entraba» y sin que ello supusiera una contradicción: «era un cínico que sólo quería ganar dinero». Precisamente, el cinismo y el desprecio son, en su opinión, ingredientes necesarios para ser buen publicista, porque «sabes que vas a mentir sobre los productos».

Beigbeder contempla asimismo la publicidad como «un nuevo tipo de religión». De hecho, para el escritor, «Jesucristo fue un gran publicitario, que inventó el logotipo, la cruz; lanzó el primer eslogan: amaos los unos a los otros; y sentó las bases para que las iglesias funcionaran como grandes supermercados, en los que los feligreses son considerados como consumidores.

como agregado , el protagonista hace una reflexión sobre las 10 reglas no escritas del creativo publicitario que enumero a continuación:

1. Un buen creativo no debe dirigirse a los consumidores sino a las 20 personas susceptibles de contratarte (los directores creativos de las 20 mejores agencias de publicidad). Por lo que ganar un premio en Cannes es mucho más importante que el cliente aumente su cuota de mercado.

2. La primera idea es la mejor, pero el creativo siempre debe exigir 3 semanas de plazo antes de presentarla.

3. La publicidad es el único trabajo en el que te pagan por hacer las cosas peor de lo que puedes hacerlas. Cuando presentas una idea genial y el anunciante desea estropearla, concéntrate en pensar en tu sueldo.

4. Llegar siempre tarde a las reuniones. Un creativo puntual carece de credibilidad. Es más, si al entrar en la sala todos llevan esperándole tres cuartos de hora no debe, bajo ningún concepto, pedir excusas sino, por el contrario, decir: “Buenos días, sólo puedo dedicarle 3 minutos”.

5. Cuando uno no tiene nada preparado, conviene ser el último en hablar y retomar como propio lo que los demás han dicho. En cualquier reunión, el último en hablar siempre tiene razón.

6. La diferencia entre un senior y un junior es que el senior está mejor pagado y trabaja menos. Cuanto más te pagan, más te escuchan y menos hablas. Para vender una idea al Director del Departamento Creativo, el creativo debe SISTEMÁTICAMENTE hacerle creer que la idea ha sido suya. Iniciar las presentaciones de forma: “He estado trabajando sobre su idea del otro día y…” o “He recuperado tu pista inicial y…” ayuda, sabiéndo perfectamente que es mentira.

6 bis. Otra manera de distinguir a un junior de un senior: el junior cuenta chistes divertidos que no hacen gracia a nadie mientras que el senior cuenta chistes nada divertidos que hacen reír a todo el mundo.

7. Cultiva el absentismo, llega al despacho al mediodía, no contestes nunca cuando te saluden, tómate tres horas para almorzar, conviértete en alguién ilocalizable. Si te hacen el más mínimo reproche, di: “Un creativo no tiene horarios, sólo plazos que cumplir”.

8. Nunca pedirle opinión a nadie sobre una campaña. Si uno le pide su opinión a alguien, corre el riesgo SIEMPRE de que se la den. Y una vez que te la han dado, CABE LA POSIBILIDAD que debas tenerla en cuenta.

9. Todo el mundo hace el trabajo de su inmediato superior. EL becario hace el trabajo del creativo, que hace el trabajo del DIrector Creativo, que hace el trabajo del Presidente. Cuanto más importante eres, menos trabajas. Como creativo endósale tu trabajo al becario: si gusta, te atribuyes el mérito; si falla, lo despedirán a él. Los bacarios son los nuevos exclavos: fotocopiadoras con patas.

10. Cuando un colega creativo te pide tu opinión sobre un buen anuncio, sobre todo no demostrar que admiras su hallazgo. Hay que decirle que no vale una mierda, que resulta invendible, o que te recuerda algo antiguo que ya se hizo, que ya se ha hecho mil veces. Cuando te enseñe una campaña que no valga una mierda, decirle “me encanta la idea” y fingir sentirte muy envidioso.