viernes, 15 de octubre de 2010

Mi pista clandestina


Tengo un aeropuerto personal. De él salen tantos vuelos como yo quiera. No importa si el clima es malo, o el pasaporte ha expirado. Si no he preparado las maletas o si desconozco el destino. Desde él he ido a lugares que no existen en mapas. Puedo viajar en el tiempo. Ver a los malos, a los buenos, a los que amenazan con conquistarnos desde otras galaxias, o los que no han nacido.

Mi aeropuerto es una pista clandestina que algunos entre susurros, al visitarme, llaman biblioteca.

6 comentarios:

  1. Buenos viajes, pues, a partir de ese aeropuerto.
    Microabrazos,
    PABLO GONZ

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  2. ¡Linda, papá! Una biblioteca es tu amante y tu mejor amigo en uno solo.

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  3. Me parece excelente, David. Aquí te dejo un extracto de mi poema Reloj, de mi próximo poemario. Un abrazo.

    Las agujas de mi reloj no conocen la prisa,
    que mi hora la marca el lomo amarillento de mis libros
    -los únicos sabios de mi tiempo
    y del polvo acumulado de mi vida-.

    Mi reloj carece de guarismos
    que rubriquen las horas y todas sus fracciones
    -tan tardas que hasta al tiempo hastían-.
    Tan sólo entiende de años
    y en prudentes piruetas de quinquenios,
    más agradecidos, mucho más cómplices
    si la luz que nos alumbra es más bien tenue.

    Mi reloj no se somete a patrones
    que le impongan adelantar sus horas,
    engañar su tiempo, retrasar su ocaso
    en días más claros, aparentemente más lentos,
    más ilesos, más trileros sin duda.

    ..................
    ..................

    Pedro Gollonet

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  4. La mejor compañía sin duda alguna.

    Un abrazo David

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